Recibimos tu solicitud de cotización por teléfono o correo electrónico. Un asesor técnico revisa las especificaciones de la maquinaria y las condiciones de transporte para confirmar que el embalaje cumpla con los requisitos.
El equipo de ingeniería define el tipo de cartón corrugado, el número de paredes y los refuerzos internos necesarios. Se genera un plano con las medidas exactas y se envía para tu aprobación antes de iniciar la producción.
Producimos las cajas en nuestra planta de Pérez, Santa Fe, utilizando celulosa de plantas áridas. Cada lote pasa por pruebas de compresión y resistencia a la humedad para verificar que soporte el peso y las condiciones del viaje.
Entregamos las cajas plegadas o armadas según tu preferencia. Si lo necesitas, nuestro personal acondiciona la maquinaria con protectores internos y sujeciones para evitar movimientos durante el traslado.
Coordinamos el despacho a tu depósito o directamente al puerto de exportación. Te acompañamos hasta que la carga esté en camino y quedamos disponibles para resolver cualquier consulta posterior.
Desde la primera prueba de celulosa de plantas áridas hasta la línea de producción actual, cada etapa del proceso quedó registrada con fechas y resultados concretos.
En el galpón de Pérez comenzamos a probar la resistencia de la celulosa extraída de cactus y otras plantas áridas. Los primeros prototipos de cartón corrugado soportaron pruebas de compresión de hasta 400 kg, un resultado que superó nuestras expectativas iniciales.
Instalamos una corrugadora de doble pared con capacidad para procesar 2.000 m² por turno. Durante ese año ajustamos la formulación del adhesivo a base de almidón para que las cajas resistieran la humedad de los envíos largos sin perder rigidez.
Obtuvimos la certificación ISTA 3E para embalajes de equipos pesados. Esto nos permitió trabajar con fabricantes de tornos, compresores y bombas industriales que necesitaban garantías documentadas de protección durante el traslado.
Sumamos una segunda línea de producción dedicada a cajas de triple pared y refuerzos internos. La capacidad pasó a 4.500 m² por turno, y empezamos a recibir pedidos de otras provincias para el embalaje de equipos agrícolas.
Implementamos un sistema que registra el origen de cada lote de celulosa, desde la recolección de las plantas hasta la entrega de la caja terminada. Esto nos permite ofrecer a nuestros clientes un informe detallado de cada pedido, algo que valoran especialmente las empresas exportadoras.